Qué es el gasto mínimo?
El término „gasto mínimo” se refiere a la cantidad mínima de dinero que un cliente debe gastar para poder beneficiarse de la bonificación de suscripción asociada a una tarjeta de crédito. Es la abreviatura de „requisito de gasto mínimo”.”
Puntos clave
- El gasto mínimo es una de las condiciones habituales que utilizan las tarjetas de crédito cuando ofrecen bonificaciones por inscripción y otros incentivos.
- Requiere que los clientes se comprometan a un determinado nivel de gasto para poder optar a la bonificación anunciada.
- Los clientes que desean cumplir el requisito de gasto mínimo sin alterar significativamente sus presupuestos existentes han desarrollado varias estrategias.
Cómo funciona el gasto mínimo
Las empresas de tarjetas de crédito suelen ofrecer varios incentivos para atraer a los clientes a la hora de contratar nuevas tarjetas de crédito. Uno de estos incentivos es la bonificación por suscripción, en la que el cliente obtiene una recompensa en metálico por contratar la tarjeta, siempre que se cumplan determinadas condiciones. Normalmente, esta condición consiste en cumplir unos requisitos mínimos de gasto, como gastar 2.000 dólares o más en los tres primeros meses. En la práctica, sin embargo, los requisitos de gasto mínimo pueden diferir mucho de una tarjeta a otra, por lo que los consumidores pueden querer comparar precios para encontrar una oferta que se ajuste a sus planes de gasto.
Aun así, algunos emisores de tarjetas pueden tener una política que establezca que tienen derecho a cancelar la tarjeta por inactividad en un plazo determinado.
Algunos consumidores han encontrado soluciones creativas para satisfacer estos requisitos de gasto mínimo. Estas estrategias se conocen como „gasto fabricado”, y consisten en crear la ilusión de gasto sin incurrir en el coste total de las compras correspondientes. Ejemplos de este tipo de estrategias son el uso del gasto mínimo para comprar tarjetas de regalo para una tienda de comestibles o una gasolinera, o para comprar regalos de cumpleaños o de Navidad con mucha antelación. De este modo, el cliente „adelanta” pagos que de otro modo ya haría en el futuro, cumpliendo así el gasto mínimo sin aumentar su gasto total.
Un enfoque más directo del gasto fabricado consiste en utilizar simplemente la tarjeta de crédito para realizar compras en nombre de amigos o familiares, con la intención de que éstos les reembolsen la totalidad del importe en un momento posterior. En otros casos, los clientes pueden cumplir su requisito de gasto mínimo realizando grandes pagos, como por ejemplo, el alquiler, los pagos del coche o incluso los préstamos estudiantiles. Si el cliente es especialmente emprendedor, puede incluso comprar artículos al por mayor con la tarjeta de crédito, con la intención de revenderlos después a través de una tienda online.
Independientemente del método utilizado, los clientes deben asegurarse de que podrán pagar la totalidad de la factura de su tarjeta de crédito cuando ésta venza. De lo contrario, los cargos por intereses o por demora en el pago podrían erosionar rápidamente o incluso superar la bonificación por inscripción.
Ejemplo real de gasto mínimo
Michael está revisando un anuncio que le ha enviado XYZ Credit. Según los términos del anuncio, XYZ ofrece a todos los nuevos clientes de la tarjeta de crédito una bonificación de inicio de sesión de 750 dólares, condicionada a que se realicen gastos totales de al menos 5.000 dólares durante los tres primeros meses. Aunque Michael considera atractiva la bonificación de 750 dólares, normalmente sólo gasta 1.500 dólares al mes, por lo que no está seguro de cómo podría satisfacer responsablemente el gasto mínimo de la tarjeta.
Para resolver este problema, Michael decide utilizar el gasto manufacturado. Para empezar, señala que suele gastar 200 dólares al mes en alimentación, y que aproximadamente la mitad de su factura de alimentación consiste en artículos no perecederos. Por lo tanto, decide comprar artículos no perecederos para todo un año durante los próximos tres meses, lo que aumenta sus gastos de alimentación previstos en ese periodo de tiempo de 600 dólares a 1.500 dólares, los 600 dólares que gastaría normalmente, más nueve meses adicionales de artículos no perecederos.
Al añadir 900 $ a su gasto previsto en alimentación, Michael aumentó su gasto previsto para tres meses de 4.500 $ a 5.400 $, superando así el requisito de gasto mínimo de 5.000 $ y pudiendo optar a la bonificación de 750 $.